#Palpitaciones: Vida Nueva

Vida Nueva

”No te sorprendas de que te haya dicho: Tienen que nacer de nuevo”.

(Juan 3: 7)

Nicodemo era un doctor de la ley y quedó muy sorprendido cuando Jesús le advirtió que nadie vería el Reino de los Cielos sin que mediara un nuevo nacimiento. No lograba concebir el nacimiento por medio del Espíritu, a pesar de su refinada formación religiosa y el cargo que ostentaba en el Sanedrín.

Preguntó candidamente si una persona podía volver a entrar en el vientre de la madre para volver a nacer, y con esto manifestó que un probable segundo nacimiento dependía, en primer lugar, de la voluntad de querer nacer de nuevo, soslayando el hecho de que ni siquiera en su nacimiento carnal intervino para nada su propia voluntad.

Al respecto, así se expresó Jesús: “ Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.  No te sorprendas de que te haya dicho: ‘Tienen que nacer de nuevo’.  El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu” (Juan 3: 6 – 8). La enseñanza es clara, la regeneración o nuevo nacimiento de cada persona es tan impredecible como el viento. Ahora bien si algo tan importante escapa de nuestro alcance, debemos preguntarnos si debemos esperar pasivamente ser regenerados o comenzar a tener alguna conducta apropiada para obtener esa especial bendición del nacimiento espiritual.

No se trata de buscar afanosamente la perfección moral, la elevación de nuestra conducta con respecto a nuestro prójimo, el cambio de nuestras opiniones o de nuestra forma de pensar. Esto es mejorar pero no es regeneración.  Entonces, ¿Qué hacer?. Debemos buscar la orientación no en la sabiduría humana, debemos buscarla en la manifestación escrita de la Sabiduría de Dios, en la Biblia.

Allí encontraremos que “El principio de la sabiduría es el temor del Señor” (Proverbios 9: 10) y que “La comunión íntima con el Señor es con los que le temen, y a ellos dará a conocer su pacto” (Salmos 25: 14).

Oro al Señor para que estas líneas te estimulen a nutrirte directamente de la Palabra de Dios y te conviertan en un asiduo lector de la Biblia, para que te pueda ser dado conocer cual es el pacto de Dios contigo, por medio de su Santo Espíritu, y así podrás experimentar como “has renacido para una esperanza viva” (1 Pedro 1: 3).