#Palpitaciones: “Pero, al sentir el viento fuerte

“Pero, al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: ―¡Señor, sálvame!”

(Mateo 14: 30)

Nos encontramos frente a la oración más breve que existe y, a la vez, con inmediata respuesta. En el momento de la angustia esta es una oración que pronunciamos los que creemos profundamente en el Señor y también los otros. Y son incontables también los casos en que éstos han sido salvados. Es normal que frente a una situación desesperada que pone a prueba al cuerpo y a la mente, sintamos el impulso de ponernos a orar.

Nuestro Señor nos enseña que: “Al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.  No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan” (Mateo 6: 7 y 8).

Las situaciones extremas que nos toca vivir, son tremendas oportunidades para el Señor. La percepción de peligro nos lleva a lanzar un grito que implora urgentemente socorro. El grito proferido en esta forma llega al oído y al corazón de Jesús quien, sin demora, nos alcanzará con su mano auxiliadora.  Cuando sentimos que las impetuosas aguas de la aflicción amenazan con ahogarnos, elevemos nuestras almas al Salvador y tendremos la certeza de que Él no permitirá que perezcamos.

Si sentimos que nada podemos hacer, tengamos la seguridad de que el Señor todo lo puede. Jesús todo lo puede, invoquemos su poderoso auxilio y seremos salvos.