#Palpitaciones: Poderosa arma de combate.

Poderosa arma de combate.

“Porque  nuestra lucha  no  es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.”

(Efesios 6: 12)

En la segunda mitad del año 2015, los hermanos Alex y Stephen Kendrick, ambos practicantes de la Fe Cristiana, lanzaron una película que se convirtió en un tremendo éxito, a pesar de no haber sido mayormente publicitada.

La trama se desenvuelve alrededor de una pareja adinerada cuyos ingresos le permiten sostener una imponente y repetable imagen pública cuya finalidad, en realidad, es la de soterrar las inmensas dificultades que presenta la vida en común de la pareja, inclusive en la esfera espiritual.

Encontrándose ya el matrimonio al borde del divorcio, la esposa conoce a una ancianita de mucha fe en Cristo quien logra convencerla de que, en realidad, todos los problemas que afligen a la pareja se deben a un frontal ataque de Satanás.

Inspirada por esta afirmación, la esposa transforma una habitación de su casa en un “cuarto de combate” destinado a la oración que, en verdad, es una poderosa arma puesta al servicio de los creyentes.

Una vez que viene a ser identificada la fuente espiritual de los problemas de la pareja, a través de la oración, la situación comienza a mejorar en forma milagrosa.

El éxito y las cuantiosas ganancias de la producción todavía tienen asombrada a toda la crítica del séptimo arte.

Si has construido una reputación y una posición envidiables, pero sientes en lo más profundo de tu corazón la amargura del fracaso. Si estas al borde del divorcio o has perdido tus recursos económicos, o, peor aún, algun ser querido, no caigas en los brazos espinosos de la desesperación. Acepta a Jesús con todo tu corazón, prepara tu “cuarto de combate” y recuerda que, en Su nombre, obtendrás cualquier cosa que Le pidas. Esta es una promesa de Cristo contenida en la Biblia: “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre” (Mateo 7: 7 y 8).